Una justicia políglota

Las y los intérpretes de rumano y árabe son los dos más demandados por los juzgados gallegos aunque el wolof, idioma mayoritario en Senegal, supera a francés, alemán y ruso.

Un intérprete traduce a un acusado marroquí, durante un juicio en la Audiencia de Pontevedra. Foto: Gustavo Santos.
Un intérprete traduce a un acusado marroquí, durante un juicio en la Audiencia de Pontevedra. Foto: Gustavo Santos.
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Santiago de Compostela, 21 de enero de 2013.

Desde el año 2010 Galicia cuenta con un servicio permanente de traducción e interpretación a disposición de cualquier juzgado de la comunidad. La decisión de la Xunta de dejar en manos de una sola empresa esta función en lugar de contratar intérpretes según la demanda y las necesidades puntuales respondía a una vieja aspiración de la judicatura y sobre todo al recurso creciente en los juzgados a los servicios de traducción e interpretación para tomar declaración a testigos y personas acusadas, solicitar o responder a peticiones de cooperación internacional o traducir documentación procedente de otros órganos judiciales.

El incremento en Galicia de la población inmigrante (mucho menor que en otras comunidades pero, en cualquier caso, en constante aumento) ha generado también nuevas y mayores necesidades desde el punto de vista de la traducción judicial, como señalaba ya el Tribunal Superior de Xustiza en sus últimas memorias. Hoy en día la presencia de este tipo de profesionales en los juzgados es cada vez más habitual.

Según los datos de la Consellería de Presidencia, el año pasado se realizaron 628 interpretaciones para los juzgados gallegos y este año (solo hasta el mes de octubre) 480, por lo que previsiblemente la cifra a final de año será muy similar. Pero más que la frecuencia con la que se recurre por parte de la Justicia a un o una intérprete, sorprende cuáles son los idiomas más solicitados. Rumano y árabe se sitúan a la cabeza, al sumar entre los dos casi la mitad de las interpretaciones realizadas entre enero y octubre. Aunque sorprenda no es un dato puntual, ya que en 2011 también fueron los idiomas más solicitados. Les siguen el portugués (que el año pasado ocupaba el quinto), el inglés (en 2011, el tercer idioma más requerido por los juzgados) y el chino (cuarto el año pasado).

Pero el dato más llamativo del servicio de traducción judicial es la petición hasta en 31 ocasiones de intérpretes de wolof, el idioma más hablado en Senegal y lengua materna de la etnia mayoritaria en este país, de la que toma su nombre. El wolof supera en el ranking al francés (con 26 interpretaciones), el alemán (con 16) o el ruso (con 11), una situación que también se repitió el año pasado a pesar de que inicialmente ni siquiera figuraba entre los diez idiomas exigidos por la Xunta cuando sacó a concurso el servicio a mediados de 2010.

En cuanto al servicio de traducción, los juzgados requirieron hasta el mes de octubre 294 traducciones de documentos, pruebas y testimonios a otros idiomas, medio centenar más que en todo 2011. La mayoría eran transcripciones al español (181), portugués (24), inglés (23), alemán (22) y francés (19).

 

Fuente: La Opinión de A Coruña

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