INTERVENCIÓN DEL PRESIDENTE DE LA XUNTA EN El DÍA DE LAS LETRAS GALLEGAS

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Señor presidente de la Real Academia Galega
Señoras y señores académicos
Autoridades presentes
Señoras y señores

En su Prólogo a la gramática de la lengua castellana, Antonio de Nebrija se dirige a la Reina de Castilla para hacer una afirmación que luego haría fortuna. “Una cosa hallo y saco por conclusión muy cierta: que siempre la lengua fue compañera del Imperio”. La sentencia está datada en Salamanca en el año 1492. Hoy, aquí en Monforte, el 17 de Mayo de 2011, podemos decir que el célebre humanista estaba equivocado. Cinco siglos más tarde, Galicia es la prueba de que son otras las compañías que fortalecen una lengua.

La mejor compañera de una lengua es la libertad. La libertad es la patria de la lengua, el vinculo indestrutible entre el idioma y el pueblo, la garantía de que la lengua perdure. Galicia no precisó de un Imperio para preservar su más preciado tesoro.

Fue acariciado primero por los gallegos en las diferentes “noches de una piedra”, para resplandecer después en la mañana de la democracia. Nuestro país le debe mucho a los que en esa oscuridad supieron erguir las antorchas que mantuvieron encendido el idioma, pero es la libertad, será la libertad, la que hará que florezcan para él las mil primaveras de Cunqueiro.

Normalizar un idioma no es otra cosa que hacerlo libre. Compensa mantener la hermandad de nuestra gente. Compensa apoyar la idea de que los gallegos son más libres al tener una lengua libre, en la que pueden vivir libremente.

Galicia no es un país uniforme. Galicia es un país complejo. También en sus actitudes lingüísticas. He ahí un hecho indiscutible que nos sitúa delante de una encrucijada urgente.

Podemos en efecto restituir harmonicamente un papel fundamental del gallego en nuestra vida colectiva, sin que nadie se sienta excluido. Se trata de que los gallegos tengan en su lengua un punto de encuentro, no un motivo de divergencia. Nuestro anhelo es propiciar un idioma de mayorías, y para eso se requiere una política lingüística de mayorías, basada en la elección personal, pero también en la no discriminación y desde los poder públicos y desde las instituciones en la promoción y en la protección de la lengua propia.

Quiero afirmar que los gallegos del siglo XXI no queremos una lengua-valla, sino una lengua-puente. Ese puente lo podemos edificar entre todos, con todo tipo de materiales. El que acerca el Gobierno gallego es a continuación de un proceso de normalización que comenzó en nuestro Estatuto de Autonomía y que ve en nuestra lengua una herramienta de unidad y de futuro. Así hecha, será indestrutible, y por ella podrán transitar las futuras generaciones de compatriotas.

No fueron muy diferentes los criterios que inspiraron a los padres de nuestra autonomía. Lois Pereiro nos lleva de la mano de su poesía a aquellos años ochenta del siglo pasado, en los que coincidió una brillante generación de creadores, con los primeros pasos de la restitución lingüística. Fue la libertad a que creó el ambiente acaído a las nuevas tendencias culturales, a la llegada de influencias foráneas.

Lois Pereiro, políglota y cosmopolita, resume el alma de aquel tiempo en un fragmento hermoso: “Ahora aún tengo libertad de opción para exiliar mi espíritu en el Ártico, en Asia o en el Nepal, y tengo permiso para que nada humano me sea ajeno. Por eso, puedo decidir militar en mi propia lengua”.

Mientras Lois militaba libremente en su propia lengua para legarnos una poesía vanguardista y descarnada, Galicia iniciaba libremente una intensa acción institucional a favor de nuestro idioma, siendo presidente de la Xunta don Xerardo Fernández Albor, acción y compromiso que continuó el presidente Fraga, el presidente Touriño y en la que yo estoy comprometido. La libertad es el común denominador de la energía de los nuevos creadores, y de los pasos decisivos que en aquel tiempo se dan en materia de política lingüística. Así pues, es nuestra propia historia reciente a que nos enseña que la única patria posible de la lengua no es el Imperio como pensaba Antonio de Nebrija, sino la libertad.

Así ha de seguir siendo en el futuro. Señor presidente de la Real Academia Gallega, señoras y señores académicos, autoridades presentes, alumnas y alumnos de este centro:

Galicia tiene poetas como Lois Pereiro. Galicia tiene sociedad e instituciones propias. Galicia tiene un pueblo libre con una lengua libre. No hay mejor herramienta para el futuro.


Muchas gracias.

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