Un sentimiento gallego que supera las dificultades

Cuando dejó México para venirse a España, Juan J. Martínez sabía que en Galicia no tendría las mismas oportunidades de trabajo que en Madrid o Barcelona. Pero eligió la tierra de sus abuelos para vivir pues también la considera como su tierra.

En los años 50, los abuelos de Juan J. Martínez se marcharon de Betanzos y se fueron a México. A un amigo de la familia le había ido muy bien la vida en el país latinoamericano y su abuelo fue trabajar con él. «Así empezó todo. Mi padre nació en el México D.F. y creció escuchando las historias de mi abuelo sobre el terruño, decía que tenía morriña de todo, de la comida, de sus amigos...», cuenta Martínez.

Con 12 años estuvo por primera vez en Galicia para visitar a la familia. Su padre tenía un buen trabajo en México y no pensaba volver a Galicia. Una de las veces que vino a A Coruña de vacaciones, a Martínez se le ocurrió que podría quedarse «a probar suerte». Ya tenía la nacionalidad española y ese mismo año regresó para vivir definitivamente en la tierra de sus abuelos.

A principio no fue fácil. Tardó en encontrar trabajo y sufrió con la intolerancia de algunas personas. «No imaginé que me iba encontrar tanta gente que hiciera comentarios sobre mí por ser latinoamericano», cuenta Juan Martínez.

Pero los amigos que hizo y la fuerza de sus raíces gallegas le hicieron superar todas estas dificultades. «Cuando llegué aquí era consciente de que no había tantas oportunidades de trabajo y que Madrid o Barcelona eran destinos mucho más atractivos para mis planes. Pero vine porque considero que ésta también es mi tierra, que mi padre es hijo de gallegos y yo quería estar en su tierra, vivir la experiencia como una más», explica Martínez.

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