De la Ciudad Maravillosa para A Coruña

El brasileño Eduardo C. Justo nació en Río de Janeiro y pertenece a una familia entera de emigrantes que se desplazaron a diversas partes del mundo. Hoy es él quien vuelve a A Coruña en busca de calidad de vida.

Río de Janeiro es conocida como una ciudad de mucho encantos, pero la tranquilidad y la calidad de vida que buscaba el brasileño José Eduardo C. Justo la encontró en A Coruña, donde vive desde hace seis años. Sin embargo, la elección de Galicia como destino tuvo mucho que ver con sus orígenes.
Sus abuelos paternos son de la aldea de Santa Cruz de Campolongo, en Negreira. Tuvieron diez hijos y todos emigraron, menos una tía que tenía una salud delicada. A principios de la década de los 60, su padre se fue a Brasil, donde ya estaban sus hermanas mayores, y trabajó toda la vida en hostelería. Su familia materna es de Carballiño, en Ourense, donde su abuela ejercía de pulpera. La madre de Justo siguió los pasos del hermano mayor y se fue a Brasil, donde trabajó como peluquera.

«Mis padres nos contaban sobre la época en que pasaban por momentos difíciles en Galicia, cómo sufrían las consecuencias de la Guerra Civil mientras que las grandes ciudades de Europa y América Latina hervían en oportunidades de prosperar», recuerda Justo.

Creado en un ambiente gallego y tras haber estado en Galicia varias veces en vacaciones, Justo ya se sentía totalmente integrado a la cultura gallega. También tuvo el apoyo de su familia, lo que fue importante en su decisión de mudarse para A Coruña. «Además de estas facilidades, encontré aquí una calidad de vida inimaginable en Río de Janeiro. Tenía ganas de vivir en una ciudad donde podía tener una vida más tranquila», explica Justo.

Graduado en administraciones y postgraduado en Proyectos de Información, Justo dejó un empleo en una multinacional en Brasil. Pero tenía claro que solo se quedaría en Galicia si encontraba un trabajo en su área profesional. «No quería desperdiciar tantos años de experiencia. Tras seis meses en España encontré un empleo en una empresa de desarrollo de software. Creo que soy un privilegiado por actuar en mi área de formación. A pesar de cobrar menos que en Brasil, la calidad de vida me lo compensa».

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