La Xunta elogia los valores de las persoas migrantes en su Día Internacional

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Santiago de Compostela, 18 de diciembre de 2018.

Migrar constituye un aprendizaje constante. El valor, la decisión y la capacidad de integración que requiere dejar el lugar al que uno o una pertenece para mudarse a otro, adoptar sus costumbres y respetar sus tradiciones sin olvidar las propias reflejan una serie de valores que se elevan a la categoría de virtudes. Son las que mostraron los cientos de millares de gallegos y gallegas que, esparcidos por el mundo, llevaron Galicia a todos los rincones del planeta. Si resulta difícil encontrar un país en el que no habite una gallega o un gallego, más difícil todavía es que ese gallego no destaque en su comunidad por su trabajo, generosidad y honestidad.

Durante décadas, las gallegas y los gallegos tuvieron un arma secreta con el que vencer las dificultades que pudieran aparecer como consecuencia de los cambios que afrontaban: la unidad. Las colonias de ciudadanas y ciudadanos gallegos que se asentaron en los principales países de destino de las y los emigrantes fueron clave, y aún lo son hoy, a la hora de ayudar a sus paisanos y paisanas, de procurarles un trabajo, de buscarles un hogar, de proveerlos de un respaldo fuerte y numeroso que siempre está en caso de necesidad. 

Contar con alguien, sumar esfuerzos y  aunar ideas es imprescindible a la hora de emprender cualquier tipo de viaje para convertirlo en una experiencia provechosa, ya sea definitiva o temporal. Los centros gallegos, los  Consejos de Residentes  Españoles (CRE) y las agrupaciones que preservan y difunden Galicia allí donde estén constituyen desde hace décadas un seguro para aquellas y aquellos que se aventuran a cambiar de lugar de residencia. 

En los últimos años estamos asistiendo, además, al incremento de otro tipo de migración, cada día más numeroso y siempre positivo y necesario. Galicia está recuperando su pujanza económica y social, y su evidencia se refleja, no solo en los millares de personas de otras nacionalidades que eligen nuestra tierra para establecerse, sino en aquellos que un día partieron de ella con la esperanza de volver. Para todas y todos ellos, los que vienen por primera vez y los que regresan, Galicia tiene los brazos abiertos y un país lleno de oportunidades. Las nuevas generaciones, vengan de donde vengan, son las encargadas de tomar el relevo de una tierra que crece con el objetivo puesto en la excelencia y en el talento, pero también en el desarrollo de las potencialidades de cada persona de una manera individualizada. Porque todas y todos somos necesarios.

Las personas  migrantes son una pieza fundamental para todas las sociedades. Su capacidad de aprendizaje y asimilación, la experiencia de salir adelante absorbiendo lo mejor de cada cultura, y la decisión en los momentos fundamentales de cada trayectoria vital hacen de todos ellos y ellas un modelo en el que inspirarse para apreciar, no solo lo que tenemos, sino también aquelo que deberíamos ser. Y por eso Galicia es, y siempre será,  migrante y un país acogedor para todas y todos aquellos que viajen en busca de un lugar mejor. 


Fabiola García, conselleira de Política Social

Antonio Rodríguez Miranda, secretario xeral da Emigración

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