La huella judía revive en Galicia

Monforte y Ribadavia, dos referencias

En A Coruña y Vigo viven 10 familias judías que se reconocen en tierra propia

Samuel Epstein cree que 'existen similitudes evidentes entre judíos y gallegos'

De las identidades nacionales para un judío la definitiva es su pueblo

El pueblo judío y el gallego mantienen su identidad fuera del territorio

  • Sobre un mantel blanco con la estrella de David, se colocan las velas encendidas.
    Sobre un mantel blanco con la estrella de David, se colocan las velas encendidas.
  • Samuel, con uno de sus hijos.
    Samuel, con uno de sus hijos.
  • El patriarca de la familia Epstein en su casa de Vigo.
    El patriarca de la familia Epstein en su casa de Vigo.
  • Monforte y Ribadavia son dos referencias del mundo judío en Galicia.
    Monforte y Ribadavia son dos referencias del mundo judío en Galicia.
  • Samuel y su esposa Francis siguen celebrando el Sabath.
    Samuel y su esposa Francis siguen celebrando el Sabath.
  • En la mesa comparten el pan, como dice la Torah.
    En la mesa comparten el pan, como dice la Torah.
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10 de enero de 2012.

La presencia del pueblo judío fue una constante histórica en Galicia. Muchos de ellos y de ellas tuvieron que marchar al no querer convertirse a la religión de la España católica y de sus reyes y reinas. Otros y otras permanecieron, algunos y algunas cambiaron sus apellidos e incluso aceptaron la fe de Roma porque no querían protagonizar otro éxodo o simplemente porque tenían derecho a quedar en su país. Lo que nunca marchó fue su huella imborrable y en cierto modo la leyenda que los acompañó a lo largo de la historia.

Como la historia se reescribe y se vuelve a contar, hoy Galicia busca ese pasado judío como propio y como una muestra de su identidad y de su acervo cultural. Dos son los puntos geográficos donde se encuentran estas raíces de manera más visible, Monforte de Lemos y Ribadavia. Sus alcaldes reconocen sus pueblos en el mundo judío y se complacen de ese pasado. Los dos condados forman parte de la Red de Juderías de España y realizan actividades constantes para vivificar esa identidad diferenciadora.

No obstante, esa realidad cultural que se proyecta al pasado tiene también una realidad presente que hace actual la huella judía en Galicia y no la remite a los libros de historia. En Galicia viven unas 10 familias judías entre A Coruña y Vigo. De hecho en la Coruña está intentándose hacer comunidad y establecer una sinagoga.

En Vigo también las hay. Son menos las que están, pero su militancia en la comunidad judía es visible. Se trata de la familia Epstein, compuesta por abuelos, hijos, nietos y mismo un matrimonio mixto con una gallega. De origen uruguayo, con vivencias durante 13 años en Israel, y con destino en Galicia, son el rostro visible de la presencia judía en el país.

Su hogar en pleno centro de Vigo sirve para comprobar cómo están perfectamente integradas en la sociedad gallega. Sus nombres son, a primera vista, lo único que hace sospechar que hay algo más: Samuel, Francis y los hijos Avital y Bilgai. El caso de Bilgai es especialmente significativo. Se casó con una gallega de la diáspora, que fue a causa de que toda la familia se instalara en las Rías Bajas.

El abuelo Samuel, nuevo y de carácter extrovertido, explica al MUNDO.es "que íbamos a ser nosotros viejitos sin los nietos". Y aunque la causa pueda parecer una excusa sentimental, se convierte en la consecuencia de la realidad presente de los judíos en Galicia.

Parecidos entre el pueblo judío y el gallego
La familia Epstein parece preparada para responder a las preguntas tópicas. Están los cuatro y el escenario parece estar hecho a medida. Libros sobre Israel, candelabros de los siete brazos e incluso las kipás necesarias para cada uno de los componentes de la familia.

No obstante, las primeras confesiones de Samuel se refieren a su primer encuentro con Galicia. "Mis vecinos en Uruguay eran gallegos, yo conocía Galicia antes de llegar gracias a su relato, nos criamos entre gallegos". Samuel aun se refiere a las gallegas y los gallegos vecinos por su nombre y los antepone el don delante.

Tal exactitud al recordar a sus amigos y amigas le provoca una sonrisa cuando escucha la frase tópica "los gallegos somos como los judios" y tras la sonrisa el convencimiento de que entre los dos pueblos hay similitudes evidentes. Este convencimiento lo transforma en una cascada de argumentos lógicos y emocionales referidos a la capacidad de trabajo, al deseo de regresar a su tierra, a la disciplina ...

Samuel concluye este capítulo con uno "Galicia es la tierra más bonita que vi". No obstante, el don natural del país gallego "necesita ser conservado" y Samuel Epstein sugiere una mayor implicación ciudadana. "En Israel el 70% del territorio es desierto y no obstante es una nación pujante".

Y como los tópicos siempre terminan apareciendo, y también para desengrasar la intensidad de las confesiones, la judía y el judío uruguayo, israelí y ahora gallego entiende que no es verdad que los judíos seamos tacaños, sólo los emigrantes, como por otra parte acontece con otros pueblos que emigran".

Búsqueda de la identidad
Sus hijos Bilgai y Avital escuchan las confesiones de su padre. Lo miran fijamente y no parecen cansarlos las historias que repite. Su forma de contar es intensa y tiene la habilidad de depertar la curiosidad de los interlocutores y favorecer que las preguntas se amontonen y se solapen.

Samuel entiende que la identidad siempre se convierte en búsqueda y comprende ese deseo de estar en contacto con las raíces. "Yo me fui a Israel con mi familia porque son judio, Avital nació allí, luego volvemos, mi hija estudió en la Autónoma de Barcelona y ahora su novio es gallego pero, sobre todo y por encima de todos, somos judíos".

Su concepción sobre la realidad judía es aperturista e incluyente. Mira a su esposa Francis y en forma de pregunta le dice: ¿Por qué en realidad para ser judío sólo hay que sentirlo?

Lejos físicamente de Israel, de la tierra prometida, incorporan su sentido de pertenencia a un pueblo repartido por el mundo a su realidad diaria. Ahora en Vigo, donde dicen que están bien y muy contentos, celebran todas las fiestas. Confiesan que no son religiosos pero celebran el rito. Intercambian palabras en hebreo con un mensaje directo: "Es la hora de poner la mesa para celebrar el Sabath".

Y el día de descanso se ve llegar cuando en el cielo se ve la primera estrella. Entonces sobre un mantel blanco con la estrella de David bordada, se colocan las velas encendidas que prende Francis y que están soportadas por un candelabro para más tarde, el patriarca Samuel, bendecir el pan y el vino. Todos tienen su kipá y su lugar en la mesa. Es la hora del rito y hay que cumplirlo.

'Estoy seguro de que llegará la paz'
Entre el afán de tenerlo todo a punto para la celebración, también hay momento para las confesiones. Avital, la más nueva, aprovecha para reivindicar el papel de la mujer en el mundo hebreo. Su argumento lo ejemplifica con "solo hay que ver que en el ejército israelí hay mujeres soldado". Trata de desmostar así a los que dicen que el pueblo judío es machista.

Su hermano Bilgai opta por revelaciones más privadas y cuenta que tiene dos niñas, Sol y Azul, aunque nacidas gallegas, sabe también que esa identidad es compatible con la judía y ellas militan en esa doble identidad.

El comentario sobre la existencia de mujeres soldado provoca que Samuel y Bilgai se pronuncien sobre la paz en Oriente Medio. La introducción la hace Bilgai "porque sobre todo el que hay es mucho desconocimiento". Samuel responde: "Yo estoy seguro de que la paz llegará".

A la hora de sentarse en la mesa anuncian que esperan visita. Son cordiales y comparten el pan, como dice Torah, y su hospitalidad refuta los argumentos de los que acusan al judío de ser un pueblo cerrado, secreto y poco hospitalario.

La familia Epstein celebra la curiosidad que su pueblo despierta en Galicia y en el conjunto de España. Alaba las iniciativas como la Red de Juderías o el interés del alcalde de Ribadavia, Marcos Blanco, por poner en valor ese pasado que tiene su continuación en las familias judías que hoy viven en Galicia.

Fuente: El Mundo.es | Fotos: El Mundo.es

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