Waldo Álvarez Insua

La voz de Galicia en La Habana
Waldo Álvarez Insua

Abogado, escritor y periodista. Waldo Álvarez Insua fue uno de los más emblemáticos periodistas de la emigración gallega en América. Su nombre está asociado a una de las principales publicaciones de la emigración: El Eco de Galicia. Iniciador de importantes sociedades gallegas en La Habana, Álvarez Insua fue uno de los principales valedores del regionalismo gallego en Cuba, sin por eso dejar de creer en la españolidad de la Isla. De hecho, la pérdida de la colonia después de la guerra con los Estados Unidos significó a fin de la presencia de Álvarez Insua en Cuba y su retorno a España.

Waldo Álvarez Insua nació en A Estrada el 10 de junio de 1856. El vínculo de Álvarez Insua con la prensa fue muy tempranero, con tan sólo catorce años colaboró con el diario Heraldo Gallego, que dirigía en Ourense Valentín Lamas Carvajal. Por otra parte, en 1873 publicó algunos poemas en la Revista Galaica, medio que dirigía Benito Vicetto en Ferrol. Ahora bien, sus artículos más comprometidos vieron la luz en el periódico compostelano Gaceta de Galicia, trabajos en los que el estradense denunciaba el sistema político de la Restauración. En gran medida, las dificultades que le ocasionaron estos artículos motivaron la decisión de Álvarez Insua de seguir el camino de la emigración, decisión que también venía motivada por el deseo de librar del servicio militar.

Nuestro protagonista llegó a Cuba en 1877. Se matricula en la Universidad de la Habana, obteniendo la licenciatura en Derecho. Trabajó durante diez años como escribano en el Juzgado de primera instancia del Distrito de Belén (La Habana), abriendo posteriormente su propio bufete. Junto al ejercicio de la abogacía Álvarez Insua también desarrolló alguna actividad comercial. Así, a título de ejemplo, fue representante en la Habana del aceite andaluz "Lohaces". También fue secretario de la Compañía Concesionaria de Abastos de Carnes de la Habana, firma costituída en 1897.

De la misma manera que había ocurrido en Galicia, los inicios periodísticos de Álvarez Insua en Cuba fueron muy tempraneros. En efecto, con veinte años fundó el semanario El Eco de Galicia, publicación que acabaría por convertirse en uno de los medios más destacados de la emigración gallega en América. El Eco de Galicia salió a la calle el 8 de marzo de 1878. Tres años después de su aparición el semanario deja de publicarse por problemas administrativos. El periódico reaparece en 1882, saliendo regularmente hasta el 5 de octubre de 1901 (aunque también se publicaron algunos números en 1902). Desde las páginas de este periódico, Álvarez Insua sería uno de los principales representantes del Regionalismo gallego en la emigración americana. A título de anécdota, y para subrayar su protagonismo en los ambientes regionalistas, diremos que Manuel Murguía apadrinó en julio de 1889 a su hijo Manuel Sergio. En esta misma línea, no debemos olvidar que Álvarez Insua había prologado el folleto El Regionalismo, de Murguía. Además del semanario comentado, a Álvarez Insua se le atribuye la fundación del periódico La Aurora del Yumur" en Matanzas.

Desde las páginas de El Eco de Galicia Álvarez Insua propuso, el 12 de octubre de 1879, la fundación de un "Ateneo Gallego". La publicación de este artículo se considera la primera piedra del que, en ese mismo año, sería el Centro Gallego da Habana. Efectivamente, el 23 de noviembre de 1879, en el Teatro Tacón, el lugar que años más tarde ocuparía el palacio social del Centro Gallego, tuvo lugar una junta con el objetivo de crear una institución que había agrupado a los gallegos residentes en La Habana. Así fue como nació el Centro Gallego de la capital cubana, institución de la que Álvarez Insua llegó a ser vicepresidente y primer socio de mérito. En marzo de 1888 fue elegido como director de la Sección de Sanidad del Centro Gallego. Desde las páginas de El Eco de Galicia Álvarez Insua emprendió varias campañas en la defensa de la colonia gallega. Una de las más conocidas se desarrolló en 1879, criticando la intención de los hacendados cubanos de sustituir la mano de obra esclava por inmigrantes gallegos. Además de los artículos de opinión, Álvarez Insua dio una seríe de mítines en varias localidades cubanas oponiéndose a las intenciones de los hacendados. Ahora bien, desde el semanario del que era propietario Álvarez Insua también participó activamente en las polémicas internas de la colectividad gallega de la Habana. Sin duda, las principales discusiones las mantuvo con Manuel Curros Enríquez, director de otro importante semanario: La Tierra Gallega. En 1894 Curros Enríquez apoyó la medida del Centro Gallego de realizar obras de ampliación en el sanatorio La Benéfica, disposición que no fue bien vista por algunos médicos gallegos como Serafín Sabucedo o Juan Manuel Espada (muy amigo de Álvarez Insua y director de El Eco de Galicia durante las ausencias del estradense). Estos médicos, que dirigían otros sanatorios, fueron respaldados por Álvarez Insua, que criticó a Curros desde las columnas de El Eco de Galicia.

El protagonismo de Álvarez Insua en el movimiento societario gallego en Cuba no se limitaría sólo al Centro Gallego. Así, ocupó relevantes cargos dentro de la Sociedad de Beneficencia de Naturales de Galicia, la institución más antigua de la emigración gallega (fundada en 1871); de esta entidad fue consejero (1886) y secretario (1891). A Álvarez Insua también se le atribuye un destacado papel en la fundación de la Sociedad Gallega de Beneficencia de Remedios.

Además de abogado y periodista Álvarez Insua fue un relevante escritor. En abril de 1888 empredeu un viaje por Galicia fruto del cual fue la publicación, en 1889, del libro Galicia contemporánea: (páginas de viaje), la obra salió de la imprenta La Propaganda Literaria, propiedad del gallego Alejandro Chao. En El Eco de Galicia publicó una serie de artículos biográficos de Eugenio Montero Ríos, textos que más tarde aparecerían recogidos en un libro. En 1897 se publicó en Madrid, en la imprenta del Asilo de Huerfanos, el libro El problema cubano, obra en la que Álvarez Insua reflexionaba sobre un tema de candente actualidad: la guerra de independencia de Cuba. Este libro estaba editado por la revista jurídica La Administración, dirigida por Francisco de Azcárate y Francisco Silvela.

Álvarez Insua viajó con relativa frecuencia a Galicía. En mayo de 1892 embarcó con destino a A Coruña, donde el 24 de junio presidió los Juegos Florales celebrados en esta ciudad. En noviembre de 1892 regresaba a la Habana en el vapor Lafayette. En 1896 realizaría una nueva visita a Galicia, sin por eso dejar de enviar sus crónicas para El Eco de Galicia. Ahora bien, el regreso definitivo de Álvarez Insua no se produciría hasta 1898. En efecto, en septiembre de 1898 dejaba por enfermedad la dirección de El Eco de Galicia, embarcando poco después con el objetivo de tomar las aguas en Mondariz. Ya no volvería la Cuba. Asentado en A Coruña, desde la ciudad herculina siguió enviando artículos al semanario del que había sido director. El 4 de febrero de 1899 fue elegido como presidente de la Liga Gallega de A Coruña; esta entidad era el principal representante de los ideales regionalistas en Galicia, a ella pertenecían galleguista tan destacados como Manuel Murguía o Manuel Lugrís Freire. En el organo oficial de la Liga Gallega, la Revista Gallega, colaboró frecuentemente.

En noviembre de 1899 se traslada a Madrid. En la capital de España Álvarez Insua se dedicó al ejercicio de la avogacia al tiempo que participó en varias tentativas societarias gallegas. Así, intervio en la constitución del Centro Gallego de Madrid, entidad de la que fue elegido secretario en 1900. En esta nueva etapa de su vida Álvarez Insua no olvidó su rol de periodista, ya que luego colaboró frecuentemente con la prensa madrileña y siguió remitiendo artículos para publicar en jornales de Cuba. En julio de 1900 fue nombrado como vocal de la "Comisión Informador de Economía Pública" para el Congreso Social y Económico Hispano Américano. Tampoco olvidó su actividad como escritor. En 1901 daba a la imprenta su novela Finis. Últimos días de España en Cuba. Otras novelas de nuestro autor fueron: Deseada (1908) y El Milagro (1912). Waldo Álvarez Insua falleció en Madrid el 10 de agosto de 1938.

Bibliografía: 

ARCA CAMPOS, OLIMPIO Waldo Álvarez Insua, estrandense, emigrante, escritor , A Estrada: Asociación Fillos e Amigos da Estrada.

SÁNCHEZ ÁLVAREZ-INSUA, ALBERTO “Aproximación a un galleguista insigne: ideología y texto en la obra literaria de Waldo Álvarez Insua” , en Museo de Pontevedra, n.º 52, pp. 481-498.

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  • Retrato de Waldo Álvarez Insua

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