XII siglos de historia del Camino de Santiago

  • En el Camino de Santiago se produce una vinculación entre las distintas personas venidas de todos los rincones del mundo y los habitantes de las poblaciones que atraviesan, creando un sentimiento de acogida en estos últimos.

En el siglo IX comienzan las peregrinaciones a Santiago de Compostela a raíz del descubrimiento de la tumba del apóstol Santiago. A lo largo de los ocho siglos siguientes, el flujo continuo de peregrinos de toda Europa marca las rutas que confluyen en España para dirigirse hasta Santiago de Compostela, el punto final de convergencia de todas las rutas xacobeas y meta del peregrinaje.

En el Camino de Santiago se produce una vinculación entre las distintas personas venidas de todos los rincones del mundo y los habitantes de las poblaciones que atraviesan, creando un sentimiento de acogida en estos últimos. Estas interacciones otorgan a los implicados, además de un positivo valor espiritual, una buena base para la difusión de las lenguas, las costumbres, las corrientes de pensamiento o, por ejemplo, los estilos artísticos.

Los caminos más conocidos hasta la ciudad Santa
El Camino Francés es la ruta xacobea más reconocida internacionalmente y la más transitada. Las vías de peregrinación que atraviesan el continente europeo, ya desde la Edad Media, confluyen en Francia en cuatro vías principales, para adentrarse en la Península Ibérica por dos pasos fronterizos, el Puerto de Somport, en Huesca, y por Roncesvalles, en Navarra, uniéndose los dos itinerarios en Puente la Reina (Navarra). Su trazado, a través del norte de la tierra hispana, mantiene una única ruta hacia Santiago, atravesando ciudades como Estella, Logroño, Santo Domingo de la Calzada, Burgos, León, Astorga o Villafranca del Bierzo.

Por otra parte, Ferrol y A Coruña son los dos puntos de partida para el Camino Inglés. La variante A Coruña-Santiago consta de 74 kilómetros, que pueden realizarse en tres etapas, y la de Ferrol-Santiago suma 118 kilómetros, que se pueden hacer en cinco etapas. Los hospitales del Camino Inglés han servido como refugio para los peregrinos que lo realizaban. Contaban con la orden del Sancti Spiritus, y a partir del s. XIV la orden franciscana abrió los suyos en Puentedeume y Betanzos, un alivio para estos peregrinos.

El Camino Primitivo tiene su origen en la ciudad de Oviedo, pero fue seguido también por otros visitantes venidos desde el norte de España y Europa. Hasta que en el siglo X se consolida el Camino Francés, este fue el itinerario más frecuentado. Incluso desde la aparición de esta última ruta, el Primitivo fue una importante alternativa debido al gran valor espiritual que muchos peregrinos le daban a las reliquias de la Catedral de Oviedo y a la de Lugo, unos monumentos históricos que no querían dejar atrás.

El Camino Portugués en Galicia comienza en Tui, donde la catedral románica y gótica de Santa María es testigo, desde la Edad Media, del tránsito de peregrinos. Desde Tui faltan seis etapas, con un total de 113 kilómetros, para llegar a Santiago de Compostela. Esta es una ruta que permite acercarse al santuario de la Virgen Peregrina en Pontevedra, uno de los puntos de referencia del las peregrinaciones xacobeas.

A través de la ruta del Norte llegan peregrinos a Santiago desde Francia o desde los países atlánticos, además de los asturianos, para visitar el Santuario de San Salvador de Oviedo y la catedral de Compostela. El tramo gallego de esta ruta consta 170 kilómetros, que pueden realizarse en 10 etapas. Entre los muchos peregrinos que caminaron por esta ruta para visitar al Apóstol destaca la figura de San Francisco de Asís, que peregrinó en el año 1214.

El Camino de Santiago, declarado conjunto histórico-artístico en 1962 por el Estado español, ha alcanzado múltiples reconocimientos internacionales. El Consejo de Europa lo distinguió como Primer Itinerario Cultural Europeo en 1987, concediéndole en julio de 2004 la categoría de Gran Itinerario Cultural Europeo. En 1993, fue incluido en la Lista de Bienes declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Con todo, la Ruta Xacobea atrae al visitante por sus múltiples riquezas, ya que cada año el número de personas que desean conocer sus entresijos es mayor. La vitalidad espiritual, artística o cultural, así como la acogida y la hospitalidad de sus gentes, sumado a la belleza y a la variedad de los paisajes que se atraviesan es un gran estímulo para que miles de peregrinos, ya bien sea a pie, en bicicleta o a caballo, se lancen a conquistar los caminos.

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