La sociedad Hijos de Rianjo
Fue constituida en Buenos Aires en 1911 para ayudar a las y los pobres de la villa.
La crisis profunda por la que pasaba Galicia hizo que en los primeros años del siglo XX la emigración, especialmente a Buenos Aires, fuera una constante. De Rianxo salían del puerto de Vilagarcía docenas de hombres, mujeres y familias enteras; las y los que quedaban, o bien era por falta de dinero para afrontar el viaje o por falta de decisión. Entre las y los que marcharon figuran el gaitero, el director de la banda de música (José B. Pino) y el destacado redactor del semanario conservador El Barbero Municipal (Rañó Alcalde).
Las y los cientos de emigrantes, una vez asentados, deciden crear el 6 de abril de 1911 una sociedad que llamarán Hijos de Rianjo. La comisión directiva estaba formada por catorce personas, figurando en la presidencia Manuel Domínguez García. Querían imitar el bueno hacer de las y los hijos de Lalín, asociados en el centro Hijos del Partido de Lalín.
Los conservadores locales, a través de su periódico, no tardan en mandarles un recado: «Acordaos, sí, que Rianjo sufre persecución de la justicia, que está bajo el poder del peor de los Poncios liberales, para befa y escarnio de la sacrosante libertad».
Propósitos de la sociedad
Uno de los propósitos de la sociedad era juntar dinero con la finalidad de construir y sostener un asilo para las personas pobres de su villa natal, y contribuir a realzar las fiestas de la Guadalupe. En abril de 1912, ya proyectaban celebrar una velada artística en honor de Castelao, por sus logros pictóricos. En una carta que le envían a Arcos Moldes, muestran interés por conseguir una obra del rianxeiro «para exponerla y admirarla nosotros aquí, así como el trazado del escudo qué habrá de ostentar nuestro Centro»; sería el mejor medio, según ellos, de atraer los «elementos aún dispersos, haciéndolos entrar definitivamente en el núcleo común, para bien de todos y honor de nuestra villa».
A ese efecto, la comisión directiva inicia una subscripción entre las y los asociados. De aceptar Castelao, el cuadro lo presentarían al público en el salón Centro de Almaceneros, durante una velada en su honor. En ese año no fue posible.
El pintor se disculpa por no poder cumplir con el deseo de todas y todos. Les promete que se pondría a trabajar para complacerlos y complacerlas de forma gratuita; procuraría que el cuadro fuera lo mejor «que hasta el presente haya producido». Es el momento en el que las y los emigrantes emigrantes envían la Rianxo un busto en bronce de Castelao como obsequio.
El lienzo prometido llega a Buenos Aires, por medio del emigrado Luís Lorenzo, y será presentado al público en abril de 1913 en los amplios y elegantes salones del Centro Almaceneros. El cuadro, que en la actualidad lleva el nombre de Camino de la fiesta (depositado en el Centro Gallego), fue presentado por José R. Lence, director de El Correo de Galicia: «El cuadro de Castelao es notable. Se ve en él un paisaje gallego (...) Y en el primer término, destacándose con gallardía sobre el paisaje, veis un músico ciego, el clásico músico ciego de todas las fiestas galaicas. Los trazos de la figura son enérgicos (...) Marcha el ciego apoyando su mano siniestra en el hombro de un rapaz que le sirve de lazarillo».
Ánimos alterados
Al comenzar el segundo aniversario del centro, los ánimos de los asociados y asociadas estaban algo alterados. El presidente es objeto de críticas por no atenerse al reglamento, y será relevado. También sale el tesorero Ramón Piñeiro Jamardo. El horizonte de la sociedad no estaba claro y, de seguir así, el fracaso sería inevitable. Se producen algunas bajas. Coge la presidencia Cándido Abuín y la vicepresidencia, Manuel Otero, de Taragoña. Con todo, en 1913 tenían el propósito de fundar escuelas en Rianxo para los niños y las niñas pobres; incluso celebran las fiestas de septiembre con una gran función de baile en el salón Les Enfants de Beranger.
Las y los desanimados, entre quienes están varios de las diferentes parroquias rianxeiras, deciden formar otro centro, en julio de 1913, que pensaban denominar Centro Protector Rianjo y sus Contornos; en la iniciativa figura Vicente Otero Castro y José María Iglesias Suárez, que será el presidente. Las y los del Centro Hijos de Rianjo deciden cambiarle el nombre a la sociedad, y escogen el de Hijos del Distrito de Rianjo. Con ese nombre continuarán con la actividad algunos años.
Fuente y foto: La Voz de Galicia
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