La arquitectura viguesa nacida del dinero indiano

El investigador José Ramón Iglesias recoge en un libro la aportación de emigrantes con fortuna al paisaje de la ciudad y su comarca.

  • Manuel Rodríguez, porriñés, creou varias empresas en Panamá, antes de residir en Guayaquil. Foto: Xoán Carlos Gil
    Manuel Rodríguez, porriñés, creou varias empresas en Panamá, antes de residir en Guayaquil. Foto: Xoán Carlos Gil
  • José García Barbón. Aportaciones enormes desde el punto de vista filantrópico, urbanístico y arquitectónico. Foto: Gustavo Rivas
    José García Barbón. Aportaciones enormes desde el punto de vista filantrópico, urbanístico y arquitectónico. Foto: Gustavo Rivas
  • Manuel Álvarez. Tras una estancia en Cuba y Alemania, funda la fábrica Santa Clara, actualmente en ruinas. Foto: Capotillo
    Manuel Álvarez. Tras una estancia en Cuba y Alemania, funda la fábrica Santa Clara, actualmente en ruinas. Foto: Capotillo
  • Policarpo Sanz. Entre sus aportaciones a Vigo está el instituto Santa Irene, que lleva el nombre de su mujer. Foto: X. C. Gil
    Policarpo Sanz. Entre sus aportaciones a Vigo está el instituto Santa Irene, que lleva el nombre de su mujer. Foto: X. C. Gil
  • Ramón González. Nacido en Ribadeo, contrató a Antonio Palacios para levantar la nueva casa consistorial, de estilo regionalista.
    Ramón González. Nacido en Ribadeo, contrató a Antonio Palacios para levantar la nueva casa consistorial, de estilo regionalista.
Listen to this page using ReadSpeaker
Vigo, 21 de mayo de 2013.

La colección Vigo na memoria, que edita el Instituto de Estudios Vigueses, incluye, desde esta semana, un completo estudio sobre la influencia de las fortunas creadas por la emigración gallega en América, los conocidos popularmente como indianos, en la arquitectura de la comarca viguesa. El responsable de este extenso trabajo es José Ramón Iglesias Veiga, doctor en Historia del Arte y miembro numerario del Instituto de Estudios Vigueses.

Arquitectura e indianos na cidade de Vigo e bisbarra está estructurado en diez capítulos, en los que el autor recorre, ordenadamente, las aportaciones de las grandes y medianas fortunas al paisaje urbano y rural de la zona estudiada. Tras cuestionarse la existencia de una arquitectura singular asociada a las y los promotores indianos, Iglesias Veiga aborda la incidencia de las y los emigrantes retornados en la expansión urbana. Entre los ejemplos que recoge está la aportación de García Barbón a la apertura de la Gran Vía. El filántropo verinés poseía una gran finca entre las calles Cuba y Hernán Cortés, denominada Finca da mina do pito o también Casablanca. En 1907, José García cedía una parte importante de esta finca para abrir el primer tramo de la actual Gran Vía.

Tras explicar la creación de una zona residencial en la actual Praia América [entonces conocida como playa de Lourido], merced a la influencia del miñorano Manuel L. Lemos, el investigador resalta el papel de indianos, como Martín Echegaray, Manuel Losada, Concepto López y Victorio Pig en la constitución de la empresa de tranvía urbano de Vigo, elemento vertebrador no solo en las comunicaciones interiores sino que también facilitó el desarrollo industrial en el municipio de O Porriño.

Pero también el capital creado en América fue reinvertido en Vigo, como es el caso de Sanjurjo Badía, Alonso Santodomingo o Manuel Álvarez, todos fundadores de importantes empresas en la ciudad. Continúa el discurso expositivo del libro con el catálogo de edificios singulares, en el que se sitúa el antiguo rectorado del Areal, perteneciente a Fernando Carreras; el edificio del hotel Palacio de Vigo, obra de Pacewicz para García Barbón; el edificio Bonín, construido por Jenaro de la Fuente Domínguez para Manuel Rodríguez; o el mismo Teatro García Barbón, hoy Centro Cultural Novacaixagalicia, diseñado por Antonio Palacios.

Casas y mausoleos
La arquitectura doméstica de promoción indiana está bien representada en la comarca viguesa, con ejemplos notables. Aparecen aquí las villas: Villa Angelita de O Porriño, Villa Elisa de Redondela o Villa Su América de Gondomar. Iglesias Veiga incluye las grandes casas no construidas por indianos pero que sí fueron compradas por ellos y ellas, como es el caso de Torres de Agrelo, en Redondela.

El afán por mejorar las condiciones educativas de la comarca fue una constante en la acción delas y los emigrantes afortunados. De sus capitales se levantaron las Escuelas Nieto, Arte y Oficios o la escuela de Bouza, donada por Tomás A. Alonso

También en la muerte quisieron marcar posiciones las y los indianos. Un paseo por Pereiró, comprobando sus últimas moradas, ayuda a recordar los gloriosos pasados de Policarpo Sanz, Sanjurjo, García Barbón o Manuel Santos. Otro tanto ocurre con los cementerios de los otros municipios.

 

Fuente y fotos: La Voz de Galicia

3545 lecturas