á caballo cuantos del Regimiento lo tenían, esperando la orden de partir y la pro-
visión de caballos y monturas para los que carecían de uno y otro con el arma-
mento para el todo de los acuartelados: en estos términos nos conservamos hasta
las doce y media del día 25 en que salió la orden del General de la Plaza que
comprende el número 3, con este motivo nos retiramos á comer á nuestras casas
con cargo de volver á las dos de la tarde al Cuartel á excepcion de cincuenta
hombres que parte con carabina y espada y parte con pistola se destinaron á
celar la margen del Río, desde el bajo del Retiro hasta la Recoleta con cargo de
hacer patrullar hasta los Olivos...
A las dos de la tarde tocada de nuevo la generala y dada la señal de alar-
ma corrimos todos con precipitacion al cuartel á recibir el armamento: para
esta entrega se hacían entrar á los Soldados en grupos al primer patio del
Cuartel y allí recibían de mano del Sargento distinguido que hacía de Brigada
don Antonio del Nero una espada, una pistola, una canana y porta espada
entregándoseles suelta una piedra (
para los fusiles de chispa. N. del A.)
y
cuatro cartuchos, é inmediatamente y sin darles lugar á la colocacion del arma-
mento expresado los hacian salir á tomar sus caballos en la calle, en donde el
Ayudante de la Plaza don José Gregorio Belgrano, sin permitirles la menor
demora los hacía partir con la mayor precipitacion, llevando por esta razon
todo el armamento en las manos hasta el Puente de Galbez en donde hallamos
al Capitan General con algun tren volante y varios Edecanes que nos hizo
hacer alto, con este motivo procedieron los Soldados á acomodar su armamen-
to, del que ya habian perdido alguna parte de los cartuchos y piedras faltando
en todas las llaves la zapata para colocar esta...
El Capitan General se impuso por sí de los Oficiales que acompañaban
aquella fuerza, y hecho, llamó al Coronel, Teniente Coronel y Sargento Mayor
y con ello se condujo á la casa Quinta de Galbez, en donde les previno que
guardasen aquel punto á toda costa sin que por ninguna clase de motivo le aban-
donasen, que luego que pasasen las ultimas Compañías que esperaba del campo
cortase el Puente, para cuyo efecto le dejaba hachas...
Inmediatamente que salió el Virey (
sic)
se nombró Gran Guardia de cin-
cuenta hombres... que se situó á las ocho cuadras de la casa de Gálbez con
inmediacion al Río: de dicha Gran Guardia se pusieron respectivas avansadas
y un piquete de un Cabo y cinco hombres en el puente para que privase la entra-
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