Page 101 - El Tercio de Gallegos

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“EL TERCIO DE VOLUNTARIOS
URBANOS DE GALICIA
EN LA DEFENSA DE BUENOS AYRES
en el Año de 1807
Excmo. Señor.
La defensa de Buenos-Ayres que tuvo V.E. el honor de dirigir contra la
Imbasion Inglesa, es á mi entender un suceso tan particular que no teniendo
exemplo en la pasada Historia, se dificultará presentarlo por modelo á la veni-
dera. Un Pueblo rendido un año antes, por solos dos mil hombres que cuidaron
cautelosamente de desarmarle, desde el momento en que V.Eª. tubo la bravu-
ra de restituyrle á su libertad, se llena de vigor, y se prepara para triunfar de
muchos millares de ellos. Estas fueron las conseqüencias de la memorable
accion del I 2 de Agosto de 1806, en que V.E., le dió practicas lecciones de lo
que podía, y esto fué enseñar al pueblo lo mismo que quería. Con un transpor-
te de admiración observamos en este suceso, que las victorias no estan ligadas
al ventajoso numero de hombres y cañones. V.E. atacó con una fuerza inferior
á la del imbadido y le venció a pesar de haberse puesto en la mera defensiva.
Parapetado en las casas y azoteas, acantonado en la Plaza mayor cercada de
cañones, cede con todo el ardor y constancia de hombres que volvian por su cre-
dito. Enseñó este dia al vecindario de Buenos-Ayres que los riesgos de las accio-
nes guerreras, no llegan al punto á que los eleva la imaginacion. Aprendieron
los vecinos que el peligro está en bolver la cara, y por ultimo que el sabor del
vencimiento absuelve cumplidamente las amarguras del riesgo. Estos fueron los
principales frutos de la diligente reconquista, y á ellos fueron consiguientes las
reflexiones de los vecinos Labradores, Comerciantes y demás clases, que desde
su penosa esclavitud veian con pesar el extravio de los manantiales del Perú y
Chile, obstruido su inveterado cauce. En este cumulo de pesados nubarrones
que amenazaban un diluvio de males, se presentó V.E. como un Sol que des-
cubriéndose en medio de ellos, todo lo reanima con su luz, y vivifica con su
calor. Las luzes que el vecindario logró á presencia de la grande hazaña, tenian
mucha afinidad con el fogoso entusiasmo de que se vió repentinamente arreba-
tado. La gratitud, el interes individual de los habitantes, y el ansia de redimir
nuestro vochorno al ver mancillados nuestros nombres por toda la redondez del
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