Gonzalo de Vigo, el primer emigrante

Tripulante enrolado en la expedición de Magallanes, quedó en una de las llamadas islas de Los Ladrones, hoy Marianas, con otros dos compañeros portugueses a los que mataron los indios.

Años después se dio a conocer a la frota mandada por el general García de Loaysa que en 1525 siguió la ruta de Magallanes y sus conocimientos geográficos, de costumbres y de estilos del lugar les fueron de gran ayuda, pues les facilitó el contacto con la población nativa.

Ruta de la expedición de Magallanes. Foto: Faro de Vigo.
Ruta de la expedición de Magallanes. Foto: Faro de Vigo.
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Vigo, 3 de marzo de 2013.

El primer emigrante gallego a las tierras lejanas se llamaba Gonzalo de Vigo, se le cita en la obra de Martín Fernández de Navarrete sobre viajes españoles y de él se habla con detalle el 2 de marzo de 1928 en una crónica firmada por Javier Montero. Cuenta que el 24 de Julio de 1525 se hizo a la vela, mandada por el general García de Loaysa una expedición que siguió la ruta de Magallanes.

En los primeros días de Septiembre de 1526 divisaron la isla sur del grupo de Los Ladrones, (Marianas) descubierta en el viaje de Magallanes, y al aproximarse, se acercó una canoa con hombres de tierra, pero uno de ellos los saludó de lejos al uso de España, de lo que se maravillaron, y diciéndole que fuera a bordo, no se atrevía sin que se le dieran seguro Real.

Lo obtuvo, entró en el buque, dijo que era gallego y que se llamaba Gonzalo de Vigo, procedente de la nao "Trinidad", del mando de Gonzalo Gómez de Espinosa. Que en el viaje anterior de Magallanes había quedado en la isla con otros dos compañeros portugueses, a los que mataron los indios por cierto barbaries que cometieron, y que a él lo llevaron a esa isla en la que hasta entonces se hallaba.

Se cuenta en la crónica que ese hombre sirvió mucho a la nao, porque sabía muy bien la lengua de las islas. Porque Gonzalo de Vigo había permanecido entre la población indígena, se internó en sus pueblos y convivió con los y con las naturales. Sintió la necesidad de la permanencia y allí quedó.

Informador útil
El gallego precursor de las y los emigrantes fue de la máxima utilidad para los de la frota. El relato de la expedición de Loaysa y sucesores, entre ellos Juan Sebastián de Elcano, que fue jurado capitán general a la muerte de García de Loaysa, consigna los grandes servicios de quien se les había aparecido providencialmente. Y no sólo por el idioma, sino por los conocimientos geográficos, de costumbres y de estilos del lugar.

Según les dijo Gonzalo de Vigo, eran trece islas, "que corren N. S., desde 12º hasta 19° de latitud N. y que en ellas no hay ganado, gallinas ni otros animales, y los alimentos se reducen la gran cantidad de arroz, pescado, cocos, aceite de cocos y sal,". Y con esa información partieron para las de Maluco antes de amanecer, yendo con ellos Gonzalo de Vigo por su voluntad.

Fue el batel la tierra y el gallego Gonzalo de Vigo sabía un poco la lengua malaya, y se entendía con los y las del país. Estaban haciendo amistades con el rey, que les quería dar provisiones.

Las dificultades con que tropezaron los descubridores al no entender a las y los naturales de las tierras de América y de Oceanía las resolvió, para una de las expediciones, el gallego emigrante Gonzalo de Vigo, hombre modesto pero útil, figura tan eminente ante Loaysa y Elcano como podría serlo un hombre de cátedra y laboratorio que hubiera aprendido la ciencia de vivir en las distancias, hablase idiomas desconocidos para Europa, conociera usos y supiera la geografía local.

 

Fuente y foto: Faro de Vigo

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