Historias de emigrados gallegos en el libro «Volver a Galicia»

«Es lógico que lo que me cuente una señora de 80 años sea muy parecido a lo que me cuente mi abuela», comenta Fernández a la hora de presentar su obra, un trabajo que está inspirado en todos y cada uno de los emigrantes que se fueron a buscar una vida mejor.

«Cada vez que se juntaban, mis parientes tenían dos temas de conversación: cómo cambió su vida al llegar a América y cuándo iban a volver a Galicia». Así arranca la obra Volver a Galicia, escrita por María González Rouco, nieta de gallegos (de origen de Lugo y A Coruña), nacida en Buenos Aires en 1960. 

«Es lógico que lo que me cuente una señora de 80 años sea muy parecido a lo que me cuente mi abuela», comenta Fernández a la hora de presentar un trabajo «que está inspirado en todos y cada uno de los emigrantes que se fueron a buscar una vida mejor».

«Volver a Galicia tiene 3 partes. La primera es una investigación completa, la segunda son unos seis cuentos y la tercera son poemas», explica la autora, que le dedica su obra los gallegos en Argentina, «que son la razón de este libro».

Según explica González Rouco, «hay cuentos de gallegos y de gallegas, y de las circunstancias que les llevaron a migrar». «En mi familia, dos mujeres eran monjas y una de ellas migró. A mi me llamó la atención esta situación. Mi abuela migró, ya que en Galicia iba cosiendo pueblo por pueblo -al igual que las mujeres bolivianas de hoy. Como mi abuelo tenía un puesto importante, ella se dedicó a ser ama de casa. Años después, se quedó viuda y fue sumando desgracias», detalla la autora del libro, donde se recogen muchas historias semejantes.

Los relatos
En su web, María González Rouco sintetiza los relatos, en concreto los seis que compila en su libro. Uno de los primeros es «Josefina en el retrato», donde la autora comenta a través de una niña de la década de 1880 y las actitudes de la elite porteña hacia la inmigración. En «Peregrinación», texto en el que se refiere al doloroso instante de la partida y a la esperanza que impulsaba a quienes dejaban su tierra, recibió en 1996 el Quinto Premio en el concurso «El Inmigrante», convocado por la Sociedad Argentina de Escritores, Filial Centro, Azul, Provincia de Buenos Aires, y el Círculo Literario Mitre, de la misma localidad.

Antonio González, nacido en Lugo en marzo de 1890, protagoniza «El regreso del indiano», cuento que la autora inventó para su abuelo paterno. Esta narración fue distinguida con una Mención del Jurado en el Concurso de Literatura convocado por el Consejo Profesional de Ciencias Económicas de la Capital Federal, en noviembre de 1999. Además, en «Un cielo para mi abuelo», cuenta los últimos días de su abuelo materno. «El álbum» evoca a la abuela como transmisora de la tradición inmigrante.

González Rouco se identifica con las historias de su obra, ya que en muchas se basó en la vida de sus propios familiares y, en otras, muchos personajes bien podían formar parte del pasado de cualquier gallego actual, aunque más bien de unos gallegos emigrados que «vinieron a Argentina, trabajaron mucho, y no perdieron la alegría».

Sobre María González Rouco
La autora es Licenciada en Letras con Orientación en Letras Modernas (1984) y Profesora en Letras (1983). Compiló la antología Territorios de infancia (Plus Ultra, 1994), en cuyo estudio preliminar amplía el tema investigado en su tesis. Cursó también algunas materias de la carrera de Historia de las Artes, estudios que abandonó para dedicarse de lleno al periodismo. A lo largo de su trayectoria, ha publicado ensayos, comentarios, reportajes, notas de actualidad, cuentos y poemas. Actualmente colabora con los periódicos La Nueva Provincia de Bahia Blanca, La Capital de Mar del Plata y El Tiempo de Azul, en cuyos suplementos aparecen sus trabajos sobre inmigración, tema sobre el que escribe desde el año 1980. Hasta el momento, María González Rouco ejerce la docencia en un colegio porteño.

Margarita Ferrer de Carrau, de El Tiempo Azul, ha comentado que en las obras de González Rouco, la escritora «rastrea en textos canonizados y en otros que no lo son, como así también en entrevistas o testimonios personales, aquellos aspectos más privados de los inmigrantes, que no han sido catalogados en cifras o estadísticas, como la vivencia de la nostalgia, las fiestas familiares, ciertas costumbres y los relatos de los mayores».

6575 lecturas