La historia de la Casa de Galicia, por Manuel Zapata

«Lo que le da sentido y vitalidad a una democracia no son los ideales proclamados por los oradores. Son las instituciones. Además de transmitir de una generación a otra las tradiciones y valores eternos de un pueblo, son las que exigen, respetan, defienden y llevan a la práctica los principios democráticos de una sociedad y son los campos de ensayo para la participación de los ciudadanos en una democracia», por Manuel Zapata.

Para Manuel Zapata, «la Casa Galicia es toda una institución ejemplar». Y esta contundente información la demuestra en el artículo «La Historia de Casa Galicia», que se puede encontrar en formato digital. Aquí se recoge un extracto de detalla las funciones de esta institución situada en la Gran Manzana.

Así comienza
En los años veinte hubo un antiguo Centro Gallego que llegó a tener un gran edificio, situado en Union Square que, en aquel tiempo, era el orgullo de la comunidad gallega, en cuya propiedad acabaron instalándose las otras sociedades españolas. Pero la gran depresión económica que azotaba el país acabó con la institución.

Con la guerra civil, los inmigrantes y exiliados gallegos, sabiendo aquellos que España ya no guardaba esperanza alguna, sintieron la necesidad de crear una «pequeña Galicia» fuera de las tierras gallegas. Fue cuando el Frente Popular Antifascista Gallego se transformó en Unity Gallega, mejor conocida por Casa Galicia. Ello sucedió en 1940 poco antes de marcharse Alfonso Castelao para Buenos Aires. En las tertulias llevadas a cabo con los fundadores habló de la falta de un lugar propio donde los gallegos se pudieran reunir y satisfacer el anhelo de conservar la lengua, folklore, música y valores culturales. Si Castelao fue una inspiración, la necesidad fue el ejecutor. Aquellos que no desoyeron sus palabras se organizaron y la colaboración fue entusiástica. Unos años más tarde, en el 1946, recién terminada la guerra mundial, Alfonso R. Castelao volvióa Nueva York y fue nombrado el «primer socio honorario».

Su necesidad y funció
A lo largo de los años, Casa Galicia ha tenido un impacto positivo e incalculable, no sólo sobre los gallegos pero también sobre otros grupos españoles e hispanos. Fue durante los años 40, 50 y 60, cuando la Casa Galicia de Nueva York mejor cumplió con su misión al proveerle a los gallegos las actividades culturales y sociales que habían formado parte de la vida antes de tener que abandonar la tierra nativa.

Para comprender la importancia del papel que ha desempeñado la sociedad hay que imaginarnos en Nueva York antes de los años sesenta, antes de que la cuota de inmigración se hiciese equitativa para todas las naciones. Fue cuando se precipitó la ola de inmigrantes procedentes de Hispanoamérica, con la consecuencia de que la ciudad de Nueva York se convirtió en una de las grandes capitales de habla española en el mundo.

Sus actividades
Entre todas las actividades de Casa Galicia son las que corresponden a los grupos folklóricos las más importantes y las que le proveen una identidad auténtica y exclusiva a la Sociedad. La música y el baile son dos expresiones culturales que representan los sentimientos más profundos de un pueblo. A través de los años, medios artísticos como el Coro, la Rondalla, el Ballet Gallego y el Grupo de Gaitas, alentaron, no sólo el espíritu de los socios, pero también siempre obtuvieron resonados éxitos con sus variados programas actuando anualmente en el desfile del Día de la Raza [más conocido como día de la Hispanidad] por la Quinta Avenida, en otros desfiles, en la televisión, en universidades y en otras actuaciones en Estados Unidos.

Aquí está el texto completo de Manuel Zapata.

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