El lucense Alfredo Otero, Presidente del Lar Gallego de Sevilla, y Socio Fundador, ha recibido la Anduriña de Oro por su dedicación y trabajo por la institución

Esta condecoración es la máxima distinción del Lar Gallego de Sevilla y cuentan con ella, entre otros, todos los presidentes de la Xunta de Galicia.

En representación de la Xunta acudió José Carlos García Bouzas, Subdirector General de Gestión Económico-Administrativo y del Retorno.

El vicepresidente del Lar Gallego, Antonio Patiño, le impuso la distinción ante más de un cententar de invitados, entre familiares, amigos y autoridades.

  • Antonio Patiño Vicepresidente del Lar Gallego, impone la Anduriña de Oro a Alfredo Otero, Presidente del Lar Gallego
    Antonio Patiño Vicepresidente del Lar Gallego, impone la Anduriña de Oro a Alfredo Otero, Presidente del Lar Gallego
  • Antonio Patiño Vicepresidente del Lar Gallego de Sevilla impone la Anduriña a José Carlos García Bouzas, Subdirector General de Gestión Económico-Administrativo y del Retorno
    Antonio Patiño Vicepresidente del Lar Gallego de Sevilla impone la Anduriña a José Carlos García Bouzas, Subdirector General de Gestión Económico-Administrativo y del Retorno
  • Alfredo Otero acompañado de la Xunta de Galicia y el Ayuntamiento de Sevilla
    Alfredo Otero acompañado de la Xunta de Galicia y el Ayuntamiento de Sevilla
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Sevilla, 16 de marzo de 2015.

El Presidente del Lar Gallego de Sevilla, Alfredo Otero García, ha recibido este fin de semana la Anduriña de Oro, la máxima distinción de la entidad,  y ha sido nombrado Socio de Honor ante más de un centenar de invitados, socios, familiares y autoridades. Entre ellos se encontraban José Carlos García Bouzas, Subdirector General de Gestión Económico-Administrativo y del Retorno, de la Secretaría Xeral da Emigración, y el Delegado de Participación Ciudadana del Ayuntamiento de Sevilla, Beltrán Pérez.

En su alocución a los presentes, García Bouzas agradeció –“y lo hago en nombre de toda la Xunta de Galicia”, apuntilló- la importante contribución realizada por Otero a la Galleguidad universal a través, precisamente, de los órganos de máxima representación de la diáspora en España, en Europa y en América: “Tu presencia y entrega al trabajo de la Comisión Delegada del Consello de Comunidades Galegas es prueba palpable de tu compromiso con el desarrollo y fortaleza de la Galleguidad en todo el mundo, no sólo en tu querida Andalucía”, aseguró el subdirector xeral.

Otero, de 85 años, es el máximo responsable del Lar desde el año 2010, y fue uno de los socios fundadores en la década de los cincuenta. Nació en Areas, una pequeña parroquia lucense de medio centenar de casas, en el Concello de Antas de Ulla, donde aún conserva la familia su vivienda natal. Alfredo era de los hijos menores, de una familia de 11 hermanos. A su llegada a Sevilla fue el jefe de cocina de Astilleros: era el responsable de la comida de 4.000 empleados, en una de las mayores empresas de Andalucía. Otero compaginó su trabajo con la creación y los primeros momentos del Lar del Gallego en el año 1956.

En el homenaje a toda su trayectoria, Otero estuvo acompañado por su mujer, hijos, nietos y socios, algunos de ellos también fundadores de la entidad. Entre ellos, Alfonso Maceda, de 90 años, quien destacó la aportación de los sevillanos y Sevilla a la comunidad gallega.

Al son del himno de Galicia, interpretado por el Grupo de Gaitas del Lar, a Otero le impuso la Anduriña de Oro el vicepresidente de la entidad, Antonio Patiño. Antes, el Coro del Lar también actuó cuando se visionó una recopilación fotográfica familiar de Alfredo Otero, y de su paso por la entidad, que cuenta con medio millar de socios.

Tras la imposición de la Anduriña de Oro a Alfredo Otero, sus nietas le entregaron un ramo de flores  y le agradecieron que desde pequeñas les inculcara ese amor por Galicia, haciendo del Lar Gallego de Sevilla su segunda casa.

Como curiosidad, el Presidente de la Casa de Extremadura en Sevilla, Gonzalo Martín, sorprendió y dirigió unas palabras en gallego a Alfredo Otero y a todos los asistentes. Recordó sus orígenes gallegos y que sus abuelos le enseñaron la lengua gallega cuando era un niño.  

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