La obra de Ernesto Guerra da Cal genera interés en su centenario

Exiliado en Nueva York desde 1939, actuó desde allí como embajador de la cultura gallega.

Su poesía en idioma gallego suscitó un inusitado eco internacional.

  • Ernesto Guerra da Cal
    Ernesto Guerra da Cal
  • Documentación Ernesto Guerra da Cal
    Documentación Ernesto Guerra da Cal
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Una exposición en el instituto Rosalía de Castro de Santiago y una placa en este centro recuerdan desde mayo la relación de Ernesto Guerra da Cal, de quien este lunes se cumplieron 100 años de su nacimiento en Ferrol, con Federico García Lorca, y su participación en los Seis Poemas Galegos.

Un simposio organizado por la Academia Galega da Língua Portuguesa, una antología de su poesía, nuevos estudios sobre sus investigaciones (algunos editados por la Associação Internacional de Lusitanistas, la Imprensa Nacional-Casa da Moeda de Lisboa, o preparados en el Grupo Galabra de la Universidad de Santiago), artículos periodísticos y en revistas, o varios sitios de Internet, mantienen también la actualidad de su vasta producción científica y literaria, que se editó en varias lenguas y países.

Desde sus primeros poemarios, Lua de alén mar y Rio de sonho e tempo (1959 y 1963, ambos en Galaxia), Da Cal ha interesado a la crítica internacional. El gallego del ferrolano, próximo al portugués, suscitó elogios de especialistas en Estados Unidos, Brasil, Puerto Rico, México, Portugal, Francia, Italia, Inglaterra o Checoslovaquia, e importante eco en España y entre el galleguismo. Dedicó estudios de referencia a las literaturas gallega, española, portuguesa, brasileña, hispanoamericana y medieval, y a metodología de investigación literaria.

Miembro de las academias de ciencias de Nueva York y Lisboa, directivo de la Hispanic Society of America, lo condecoraron Gobiernos de Brasil y Portugal, donde recibió doctorados honoris causa.

Fue amigo de Neruda, Octavio Paz, Juan Ramón Jiménez, Fernando de los Ríos, Victoria Ocampo, Buñuel, Villa-Lobos, Saramago, Manuel Bandeira, Severo Ochoa, Castelao, Granell, Arturo Souto, Otero Pedrayo, Emilio González López, y muchos otros destacados. Falleció en 1994. El crítico brasileño Wilson Martins lo recordaba como «O grande galego» en el 2003, en el diario O Globo de Rio de Janeiro.

Exiliado en Nueva York desde 1939, Ernesto Guerra da Cal actuó desde allí como embajador de la cultura gallega.
Participó en la Casa Galicia, con emigrantes y refugiados, y fue orador en homenajes a Castelao, a Camilo José Cela o a María Casares, además de implicarse en su concurso literario y participar en publicaciones con varios trabajos, entre ellos la traducción de poemas de Langston Hughes al gallego. Organizó actividades para recaudar fondos en beneficio de la Real Academia Gallega o de la editorial Galaxia, entre otros fines solidarios.

Catedrático en la New York University, lideró en los años cincuenta la sección de bibliografía e investigación de literaturas gallega, portuguesa y brasileña de la Modern Language of America. Tradujo cantigas de Alfonso X al inglés, y difundió la literatura medieval gallego-portuguesa, ámbito en el que propició que Myron William Davis investigase el neotrovadorismo gallego-luso-brasileño. También animó a Amado Ricón Virulegio a dedicarse a Eduardo Pondal.

Da Cal difundió la literatura gallega en publicaciones especializadas de Estados Unidos como la Encyclopedia of Literatura o la Luso-Brazilian Review; y en diversas universidades de EE. UU., con especial dedicación a Valle Inclán y a Rosalía de Castro.

 

Fuente: La Voz de Galicia | Fotos: La Voz de Galicia

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