La emigración de Norma y Antonia

Las Mulleres Rurais Val da Louriña premian la trayectoria vital de dos mosenses.

Desde Sanguiñeda, la costurera Antonia Giráldez emigró a Buenos Aires tras casarse por poderes y después de llevar cuatro años sin ver a su novio.

La uruguaya Norma Pedreda, al frente de Supermercado Puxeiros, dejó su país para emigrar a Australia y después a la tierra de su marido, Mos.

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De izquierda a derecha, Antonia Giráldez y Norma Pedreda. // D.P.
De izquierda a derecha, Antonia Giráldez y Norma Pedreda. // D.P.

Dos vidas anónimas de Mos que entrañan la dureza de la emigración son la de Norma Pedreda, de 77 años y vecina de Puxeiros, y la de Antonia Giráldez, de 80 años y vecina de Sanguiñeda. Por todos los trabajos que han desempeñado, dentro y fuera de sus países de origen, son las homenajeadas de este año por las Mulleres Rurais Val da Louriña.

Norma Pedreda es originaria de Uruguay donde se casó con un mosense. Allí trabajó de secretaria, cajera de óptica y peluquera. A los 40 años emigró a Australia con su marido y sus dos hijos y allí trabajó limpiando oficinas y casas y también como "tea-lady" sirviendo el té y el café en una empresa textil.

A los 50 años llegó a la tierra de su esposo y juntos abrieron el Supermercado Puxeiros, aún hoy en funcionamiento aunque no bajo su dirección.

Tras jubilarse, a las 65 recién cumplidos, ha aprovechado su tiempo para hacer todo tipo de cursos, entre ellos tres de informática, que le han permitido manejarse con una tablet para leer libros digitales.

Por su parte, Antonia Giráldez, más conocida como Toñita, trabajó como costurera y, antes de casarse, se encargaba de la tapicería de los autobuses y camiones del taller de su padre. Su novio, también mosense, emigró a Buenos Aires a por trabajo y después de cuatro años sin verse, se casaron por poderes. Entonces, Toñita cruzó el charco para empezar una vida junto a él. Para ello, tuvo que navegar en barco durante veinte días.

Una vez en Buenos Aires se dedicó a coser y después, junto a su esposo y otros socios, compraron un pequeño hotel. En él se encargaba de las 50 camas, de lavar toda la ropa del hotel. "Había que rasquetear los pisos con esponja de alambre, después limpiar con disolvente y encerar para sacar brillo" recuerda Toñita. Por motivos de salud tras trece años de emigración propuso a su marido volver a Mos. Así lo hicieron y aquí recuperó su trabajo de modista.

El homenaje de las Mulleres Rurais Val da Louriña a estas dos emigrantes se celebró en el Local Veciñal do Piñeiral de Sanguiñeda. Actuaron Marta Quintana con su arpa y el grupo vocal Amieiro de la Asociación Chan do Bosque de Ameirolongo

 

Fuente: Faro de Vigo | Foto: Faro de Vigo

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