España premia el trabajo de las gallegas y los gallegos en Newark

El director general de Migraciones del Gobierno de Madrid entregó al Centro Orensano de la ciudad estadounidense la Medalla de Oro de la Emigración.

La entrega de la medalla de oro incluyó baile, música y comida, con las banderas de EE.UU., España y Galicia como fondo. Foto: V. Toro
La entrega de la medalla de oro incluyó baile, música y comida, con las banderas de EE.UU., España y Galicia como fondo. Foto: V. Toro
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Nueva York, 31 de marzo de 2014.

Día grande: chorizos ceboleiros, lacón, vino, música, muñeiras, amigos y la Medalla de Oro de la Emigración concedida por el Gobierno español, todo eso había ayer en el Centro Orensano de Newark, Nueva Jersey, muy cerca de Nueva York. El centro gallego celebraba su Festa do Pote, un evento que cada año reúne a la mayoría de las socias y socios del club, y que ayer congregó a unos 350. Es la gran fiesta de la entidad, pero este año, además, tenía premio. El director general de Migraciones del Gobierno de Madrid, Aurelio Miras, estaba en Estados Unidos para hacer entrega de la distinción en persona.

Aurelio Miras se movía como por su casa, pero es fácil de entender. Este gallego que es director general de Migraciones de Mariano Rajoy fue conselleiro del mismo ramo con uno de los Gobiernos de Fraga, así que conoce bien los centros galaicos en el exterior. Sobre la medalla que ayer entregó al presidente del Centro Orensano, Mira aseguraba para La Voz: «Se le ha concedido al centro a nivel colectivo, pero debería ser para cada uno de los socios por el gran trabajo que hacen para transmitir la cultura gallega a sus hijos».

Récord de universitarias y universitarios
«No ha sido fácil la vida de los gallegos que llegaron aquí -reconocía Aurelio Miras-, por el idioma, por la diferencia de idiosincrasia con el pueblo americano. Aunque hay una cosa que tienen en común los gallegos y los estadounidenses: el trabajo».

Y recordaba una cosa más sobre las gallegas y los gallegos emigrantes en Estados Unidos: son el grupo de inmigrantes, seguido por las y los franceses, con las cifras más altas de hijos e hijas con estudios universitarios.

El Centro Orensano de Newark lleva casi cincuenta años haciendo comunidad. «Se fundó en septiembre de 1964», recordaba para La Voz su presidente hasta hace tres años, Miguel González, casi lo que él mismo lleva en Estados Unidos, «cuarenta y cinco años» dice, y, como les sucede a todos cuando hablan del tiempo que llevan allí, sus palabras tienen siempre algo de morriña.

Entre las personas invitadas de este año, los alcaldes de Newark -un portorriqueño de nacimiento que se llama Luis Quintana-, el de Harrison -que es otra ciudad de Nueva Jersey muy cercana a Newark-, y de Ribeira, Manuel Rivas, llegado de Galicia para celebrar con sus paisanos y paisanas - las y los ribeirenses emigraron en gran número a esta ciudad- la fiesta.

Tradiciones y bailes
Miguel González explicaba que la Festa do Pote es «una forma de conservar nuestras tradiciones», decía. Pero es más: la principal convocatoria anual para los socios del Centro Orensano y una fórmula para recaudar el dinero que permite mantener las actividades del local. «Hacemos chorizos ceboleiros -explica González-, bueno, los hago yo. Esos chorizos los comemos en la fiesta, pero también dejamos una parte que subastamos hoy y así recaudamos fondos».

Con ese dinero se financian parte de las actividades, sobre todo dedicadas a conservar las danzas gallegas. El presidente actual del centro, José Luis Barreiros, celebraba como las otras y los otros ourensanos, y gallegos y gallegas de otras zonas que también son personas asociadas del club, que la fiesta había vuelto a ser un éxito.

 

Fuente y foto: La Voz de Galicia

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