los daños e guerra; y aliende de esto, dio orden cómo los indios
que estaban de paz fuesen sobrellevados de trabajos, para lo
cual hizo muchas ordenanzas...”
“Es interesante observar –
nos dice Andrés Huneeus
– que el
gobernador no descartó la posibilidad de que los indios tuviesen
alguna razón para sublevarse; si bien es cierto que, segura-
mente, no la creía suficiente para justificar la guerra que ellos
hacían”.
Grupos de indios de la comarca de Cañete y de las riberas del Biobío
depusieron su actitud belicosa y consintieron en colaborar con los espa-
ñoles. No obstante, muchos de ellos volvieron a sus tierras y reiniciaron
los ataques con mayor ímpetu, dejando en claro que su permanencia junto
a los hispanos les había aportado valiosa información para su futura estra-
tegia. Recordemos que el propio Lautaro, vencedor de Pedro de Valdivia,
fue asistente de cuadra del conquistador.
En cuanto al modo de combatir a los mapuches, Rodrigo de Quiroga
continuó con el sistema ya habitual, es decir, destruir las sementeras indí-
genas e incendiar sus rústicos poblados para forzarles a pactar la paz. Pero
si consideramos que el pueblo mapuche era esencialmente nómada y gue-
rrero, careciendo de asentamientos regulares, e incluso de aldeas de pobla-
ción numerosa, nos podemos explicar el fracaso de tal estrategia, la que
había funcionado bien contra aztecas, mayas e incas.
Por otra parte, el castigo físico no parecía arredrar a los mapuches,
y su porfiada inclinación al combate, en terrenos que conocían y domi-
naban, les iba otorgando la categoría de imbatibles ante las huestes impe-
riales, ahora entregadas a una guerra defensiva, en espera de esos refuer-
zos que no llegaban desde el lejano Perú y menos de la remotísima
España.
Digamos con el cronista que fue Quiroga “
hombre generoso y caritati-
vo y su casa era hospital y mesón de todos
”. Fundó en Santiago de Chile el
convento de Nuestra Señora de la Merced, en cuya iglesia reposan hoy sus
restos. Fue un soldado y gobernante que dejó buena memoria en la histo-
riografía chilena, algo no corriente entre los capitanes de la Conquista...
Memorias del último reino
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