El Fusil no es arma qe. pueda llevarse oculta, ni los ciudadanos la tienen
pª. hacer otro uso de los qe. el nacional en el caso de una justa defensa contra
los Enemigos; y no creo que puedan citarseme dos ejemplares del abuso de esta
arma despues de la reconquista, a no ser pr. algunas gentes vagas, y de pocas
obligaciones, en cuias manos se han puesto incautamte., y sin necesidad,
haviendo en la Ciudad, y sus inmediaciones un numero considerable de hom-
bres, de quienes nos asiste una moral seguridad, qe. solo las emplearian en
defensa de la Patria, y de los derechos de la Soberania: de unas gentes idiotas,
y de todos castos, tomados sin distincion, hay mucho menos que esperar qe. que
temer; y á estos tales se les podian haver dado distintos utiles, pues en un
Ejercito son tan provechosos los Zapadores, Esparteros, Conductores de
Trenes, y bagages vrª. Vrª. como los mismos Soldados; en semejantes manos
estaria mejor una pica, qe. el Fusil, la Espada, y la Pistola: la poca precaucion
qe. hubo en esta parte, y los desordenes qe. puedan cometer esta clase de hom-
bres no deben ceder nunca en perjuicio de los Cuerpos de gentes honradas, con
quienes se debe contar con seguridad en todo evento maxime no haviendo dado
merito con su conducta pª. una igual demostracion.
Quando haya fundadas razones qe. no lo dudo por parte del Govierno
paraqe. se tome esta providencia con algun otro, no faltan medios honestos, y
prudentes qe. poder emplear, sin dar motivos de celos, ni desconfianza.
Este Cuerpo tiene su gente repartida desde la Recoleccion hasta Barracas,
y en caso de una sorpresa qe. lograsen hacer los Enemigos de noche, llegando
ya algunos a estar derramados por el Pueblo, quien vendrá de tan larga distan-
cia con las manos vacias a buscar el Quartel, y quien se atreveria a salir de su
Casa desarmado pª. acercarse al punto señalado de reunion? Pareceme qe. los
Gefes en esta ocasion, lejos de mandar la entrega, y deposito de las armas en
los Quarteles, debian inspirar a todos…”
Fernández de Castro, como otros insignes patriotas legaron los valo-
res que rigieron sus vidas a sus descendientes criollos. Su hijo menor y
homónimo luchó a las ordenes del Libertador General San Martín, obte-
niendo por decreto de 24 de septiembre de 1812 el rango de Alférez de la
Segunda Compañía de Granaderos a Caballo, siendo destacado por el pro-
pio San Martín su proceder en la Batalla de San Lorenzo de 3 de febrero
de 1813, cuando dice: “…
Aun cuando no fueron heridos se distinguieron en
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