mismos fueron sin duda, los que auxiliaron al Enemigo en su marcha, y los que
dispusieron que la noche del Iº. de Julio se le designase el paso chico tirando
cohetes toda la noche de tiempo en tiempo.
Amaneció el jueves 2 y como á las ocho de la mañana se avistó al Tercio
de Galicia la Vanguardia Enemiga, que se dirigía al paso chico, su Comandante
pasó aviso al General quien dispuso marchase el Exercito y habiendo enfrenta-
do al del Enemigo se formó en batalla, pero este prosiguió su ruta sin querer
entrar en la lid, prosiguieron también los nuestros, volvieron á enfrentarse como
á las 12 del dia, presentaron batalla por segunda vez, que tampoco aceptó el
Enemigo, antes bien cambió de direccion y se dirió como al paso de Campana,
dos leguas al Oeste del paso chico. Viendo el general que no querian entrar en
lid y qe. nuestro Exercito se fatigaba inutilmente determinó repasar el Riachuelo
y salir á encontrarlo á la entrada de la Ciudad; para ejecutar esta determina-
cion en el menos tiempo posible, dispuso que marchase por delante la Division
de la izquierda que era la mas inmediata al Puente, que le siguiese la del Centro,
y que la de la derecha permaneciese en el mismo Puente, para guardar este paso
en caso que alguna columna enemiga intentase penetrar por allí. En efecto el
ala izquierda se puso en marcha y al llegar la Division del Centro al Puente se
le mandó hacer alto; permaneció allí mas de media hora al cabo de la qual se le
ordenó continuase; emprendió la marcha inmediatamente, y en lugar de llevar-
la por la Calle larga de Barracas, la hicieron costear el Riachuelo por la orilla
del Norte siguiendo sus sinuosidades y dando otras vueltas para evitar pantanos
intransitables que se hallavan al paso; al fin se dirigieron á la barranca, la subi-
da de esta cuesta y la mala calidad del ganado que tirava las municiones y arti-
lleria les hacia detener á cada paso; fué preciso pedir palas y azadas prestadas
en las Quintas inmediatas para componer el piso; subieron al fin despues de
alguna detencion y en lugar de tirar derecho á los Corrales de Miserere, les
hicieron retroceder al E. mas de un cuarto de legua, distancia que tuvieron que
desandar otra vez al Oeste; ademas de la fatiga que este doble viaje ocasionó á
la gente, tuvo el inconveniente de no poder llegar unidos á donde se hallava el
Enemigo; cuando los Gallegos oyeron el combate aguijaron el paso y por mucha
prisa que se dieron les empezaron á hacer un fuego vivo, dieron cara al Enemigo
que se hallava emboscado y á muy poco rato advirtieron que los flanqueaban
por el ala izquierda; la obscuridad de la noche que iva entrando, el fuego que le
hacian por frente y costado, el ignorar la posicion de los nuestros y de los
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