Page 360 - Casas de Indianos

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pilastras de sillares las cuales, además de
estar pintadas de color diferente que el
paño de la fachada, están ligeramente
resaltadas sobre este mismo paño. El efec-
to se consolida con la decoración que no
existe en los otros huecos: las balaustradas
que cierran los vanos por su lado inferior
forman círculos secantes y tangentes. Las
ventanas laterales han sido claramente alte-
radas, al menos en los antepechos, sin que
sepamos qué aspecto tenían ni cómo era la
decoración presuntamente desaparecida.
Del mismo color que los mencionados han
sido tratados los demás elementos clásicos:
zócalo, imposta, cornisa, esquinales, recer-
cados, en la búsqueda de un efecto orna-
mental. Es el buhardillón la pieza que más
información proporciona: un frontón
curvo rematado por notoria cornisa mues-
tra en su tímpano un bello relieve de traza
vegetal. Dos vanos de indudable elegancia
flanquean el frontón y una somera imposta
deja ver su repetido módulo de hojas o cor-
tinillas. En la cima, un ave (¿águila, cón-
dor...?) permanece en inmóvil vigilancia.
Adquirida en 1972 por los actuales propie-
tarios, la casa se va transformando poco a
poco debido al proceso de reformas que
está teniendo lugar en ella. De lo que en su
día fue, todavía se conservan importantes
elementos definitorios si bien algunos
otros ya sólo permanecen en la memoria
de quienes vieron la casa en sus sesenta
años de integridad.
Se trata de un prisma de 11 m x 11 m con
una cubierta a cuatro aguas y un buhardi-
llón (en origen había otro hacia atrás) a la
fachada principal. La composición es clási-
ca: tres huecos por planta en el frente, de
los que los centrales son más relevantes por
su dimensión y su ornamentación. En este
caso el efecto central se refuerza con la pre-
sencia de dos fajas verticales que simulan
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